Arte y Ciencia: ¿diferentes?

“El arte es un microscopio que el artista dirige hacia los secretos de su alma, y los enseña a sus congéneres porque [esos secretos] son los mismos para todo el mundo.” León Tolstoi.

Dejando a un lado la cuestión de la experiencia estética que experimenta quien contempla una obra de arte, quien se deleita con la belleza de una ley de la naturaleza o con la elegancia de un teorema, arte y ciencia ¿son radicalmente diferentes?

En mi opinión no. No pretendo afirmar que ciencia y arte son iguales. Creo que no lo son. Pero tampoco son tan diferentes como para considerarlos ámbitos totalmente independientes de la actividad humana.

Hay tres aspectos que creo se dan tanto en la ciencia como en el arte: la creatividad, la adquisición de conocimientos y su posterior acumulación que permite su desarrollo y evolución.

Una obra de arte es el producto de un acto creativo. Podemos identificar quién, cuando y como hizo algo que antes no existía. Sin entrar en la peliaguda cuestión de si, por ejemplo, las leyes de la física o las objectos matemáticos poseen existencia independiente o son meros artefactos construidos por la mente humana, todo aquel que se haya enfrentado a la enunciación de un nuevo hecho científico, a la definición de un nuevo concepto y a la articulación de las evidencias que lo sostienen, tiene la sensación de estar creando algo. Tal vez esté ya en la naturaleza, pero no queda en absoluto claro que las palabras y los conceptos con los que por primera vez se expresan existieran ya, en algún sitio.

La ciencia es la adquisición de conocimientos, susceptibles de verificación o falseamiento solo en algunos casos como en el método científico, pero siempre sometidos al escrutinio lógico y a la argumentación racional. ¿Es el arte irracional? ¿Nos aporta el arte conocimiento sobre algo? Un caso concreto que implica actividad cognitiva es la visión. Nuestra retina registra puntos inconexos de luz, como los píxeles de una cámara. Ya ciertas conexiones de los receptores se han especializado en distinguir patrones de movimiento, tal vez para escapar de los depredadores, pero es el cerebro quien realiza la interpretación última en varios niveles, desde el inconsciente a la forma consciente en el que influyen educación y estado de ánimo. En definitiva, vemos lo que queremos ver, y Rudolf Arnheim en su libro Arte y percepción visual da un maravilloso ejemplo de como un cuadro del renacimiento cambia ante nuestros ojos al compas de una narrativa que desgrana el simbolísmo y contexto sus elementos.

El conocimiento científico es, al menos en la cultura occidental desde el renacimiento, rabiosamente acumulativo. Una contínua carrera hacia el infinito y más allá donde cada paso se apoya de alguna manera en el anterior. ¿Lo es el arte? Creo que una simple mirada desde las cuevas de Altamira, los relieves egipcios, el pantocrator de Taüll, Piero de la Francesca, Miguel Angel, Goya, Manet,Monet, Cezanne, hasta Chagall y Kandisky -una enumeración que refleja exclusivamente preferencias personales- nos pueden dar una idea de una lucha titánica por la creación (¿o descubrimiento?) de nuevas formas de expresión, no sólo de la complejidad de la percepción humana, sino de lo que algunos escritores llaman la interioridad del alma y de lo que los empresarios y diplomáticos llaman “entender los asuntos del mundo”.

Anuncios